hace un año
Muy buen sitio para tapear sin complicarse y comer bien. Tiene ese rollo de bar de barrio con personalidad, decoración entre retro y canalla, que mola. Te sientes a gusto desde que entras. La comida está buenísima, son tapas de toda la vida pero con un toque distinto. Pedimos ensaladilla, bomba, croquetas, huevos rellenos… todo muy sabroso, se nota que está hecho con cariño. Precio bastante bien para lo que es, es un sitio sin postureo, donde se come rico, con buen ambiente.







